La música como propaganda en la dictadura de Trujillo
La presente obra es un estudio que recoge la forma en que fue usada la música como propaganda durante la dictadura de Trujillo. Fue una investigación realizada por la reconocida musicóloga Catana Pérez y Arismendi Vásquez Guareño. En la introducción, Catana Pérez afirma que: “Aunque nos enfocamos en los merengues, no solo estos glorificaron hasta la náusea los “logros” de Trujillo. Su nombre, por igual el terruño donde nació, los miembros de su familia, sus viajes, inauguraciones y un largo etcétera que portaba la recua de alabanzas. Esta loa también llegó de la mano de boleros, pasodobles, criollas, canciones tropicales, mangulinas, tangos, serenatas, himnos, marchas, danzas, danzones y cuantas piezas se cultivaban entonces en el género popular, así como a través de fantasías, rondós, minués, rapsodias del género clásico, a él dedicadas por sus creadores. Pero el merengue fue el caballo de batalla de la fuerte y constante propaganda hacia el culto personal, hacia la idolatría. Hasta entonces el merengue había cantado a disímiles aspectos de la vida cotidiana nuestra, había dado a conocer las novedades y hechos políticos, reflejaba la realidad amorosa, folclórica y social. En lo adelante se transformó en una poderosa arma política en pro de Trujillo y para atacar y ridiculizar a los enemigos del régimen. En una palabra, los dominicanos, de la clase social que fueran y vivieran donde vivieran, se levantaban y acostaban oyendo en la radio, en la televisión, música laudatoria; bailaban estas piezas, las tarareaban o cantaban. Fue un proceso osmótico, de adormecimiento masivo; fue un lavado de cerebro a la conciencia individual y colectiva a través de música y textos”.