Endoscopía de la fuga
En la química esencial de la poesía, Ángel L. Matos se aboca a un lenguaje que oscila pendularmente entre la lírica y la ciencia explicando literariamente los fenómenos na-turales que no puede expresar el sentimiento que se desborda en versos. Endoscopía de la fuga es eso, es un “latir en re en la espiral de eyaculados dedos”, donde se intenta di-lucidar amor y sexo, espíritu y carne, en una boca que arde, se quiere enumerar los la-bios de las abejas, acallando todas sus voces, hasta llegar a una noche que hiede silen-cios con muchos momentos intermedios. Ejercicio neobarroco de intentar explicar los “primeros síntomas”, los “efectos secundarios” y “el diagnóstico sin cura” del Amor con mayúscula que no se puede aprehender.
–Daniel Torres